El diablo viste Christian Cota

Christian Cota está conquistando las pasarelas de Nueva York con creaciones vanguardistas en las que sus raíces mexicanas se hacen presentes de una forma sutil y novedosa. El diseñador mexicano llegó a Nueva York en 2005. Antes, estudió pintura en París, pero lo más determinante en su vida y en su trabajo ha sido su infancia en la Ciudad de México. En sus colecciones, de un vanguardismo indiscutible, no puede ocultar la influencia de su país natal. Ahí recibió la influencia de su madre y de su abuela, quienes le enseñaron que la elegancia no está únicamente en lo que se porta, sino en cómo se porta.

Su marca aún es muy joven, pero ya presenta colecciones en New York Fashion Week; ha vestido a mujeres como la directora de orquesta Alondra de la Parra y la actrices Hayden Panettiere, Blake Lively y Rose Byrne, entre otras celebridades, y se vende en tiendas como Saks y Bloomingdale’s. Sin embargo, él no siente haber llegado a la cima.

Con apenas 26 años de edad, Christian afirma que su éxito está basado más en el trabajo que en la búsqueda de reconocimiento. Mantenerse al frente de su propio negocio le ha permitido enfrentar momentos excitantes y encontrar nuevas formas de estar a la vanguardia.

¿Qué tanto influye México en tu proceso creativo?

Muchas cosas son inconscientes. Son más bien recuerdos e imágenes que he ido asimilando. Como los colores, por ejemplo. Mis colecciones tienen colores muy orgánicos, como terracotas, florales, fucsias, aquas, arenas… los colores de la naturaleza que conocí en México.

Otras de mis fuentes de inspiración son el drama y la teatralidad de los personajes femeninos en las telenovelas mexicanas. Generalmente son mujeres que sobreactúan, que quieren que todo el mundo las vea. Mi ropa es para una mujer que quiere ser vista, pero que no tiene que gritar para llamar la atención. La ropa que hago, sobre todo los vestidos de noche, es muy “dramática”.

También en México desarrollé una pasión por la historia. Cuando vivía ahí, acostumbraba visitar museos y sitios arqueológicos. Ahora, cada vez que trabajo en una colección me gusta hacer una investigación histórica para escoger lo que presentaré.

¿Cómo decidiste dedicarte a la moda, después de haber estudiado pintura?

Desde pequeño me llamó la atención la moda, en parte debido a la influencia de mi abuela y de mi mamá, que estaban siempre atentas a las últimas tendencias.

Cuando estaba en cuarto semestre de preparatoria participé en un concurso de Levi’s, en el que se tenían que transformar unos jeans y una chamarra. Yo los intervine con dibujos y gané el primer lugar. Ahí creció mi curiosidad.

Luego viví en París, una ciudad donde casi todo está relacionado con la moda, y descubrí un mundo que comenzó a llamar cada vez más mi atención.

Cuando empecé a imaginar mi futuro, tuve que ser muy realista y pensé: “Me encanta pintar, pero hay una parte de mí a la que le gusta el negocio”. Vi que en la moda tenía la posibilidad de hacer negocio y seguir con la pintura.

¿Qué es lo que más recuerdas de tu niñez?

Los viajes con mi familia. Esos viajes influyeron mucho en mí, no sólo porque eran los momentos en los que más convivía con mi familia, sino porque contribuyeron a dar forma a lo que hoy es mi concepto de la estética. Si hacíamos un viaje a África, por ejemplo, al volver tenía toda una nueva fuente de inspiración.

Hoy en día, cuando estoy diseñando, de repente uso colores que nunca había usado; cuando los analizo, recuerdo: “Ah, es el color que había en el cuadro que me compré en tal viaje”. Me inspiro mucho en mis recuerdos, tanto visuales como emotivos.

Has mencionado que tu mamá y tu abuela fueron tus musas, ¿de qué manera han influido en tu carrera?

Mi abuela era muy conservadora. Su vestimenta era siempre impecable; no salía de casa sin el peinado, las joyas y el traje perfectos. Nunca repetía vestuarios y si ya había usado algo, encontraba la manera de arreglarlo para que se viera nuevo. Ella me enseñó el poder que la ropa puede tener. Gracias a ella entendí que la ropa es un medio de expresión y una forma de comunicar.

Mi mamá, en cambio, es una mujer mucho más libre, creativa, con un estilo más casual. Tiene ese toque “desarreglado” que, paradójicamente, la hace lucir elegante. Ésa es justamente la manera como me gusta diseñar. Para mí, la moda y el estilo son algo natural, algo que cada quien lleva dentro, algo “orgánico”.

Cuando una mujer me pregunta cuál es el peor error que puede cometer al vestirse, siempre respondo que esforzarse demasiado. Si ya tienes una falda muy interesante y tratas de combinarla con una blusa más interesante y unos zapatos todavía más interesantes, el resultado puede ser decepcionante. Lo que obtienes es una competencia entre prendas y lo que proyectas es que te esforzaste mucho en encontrar la forma de combinarlas.

Anna Wintour: pieza importante en tu rompecabezas. ¿Cómo llegaste a ella?

La conocí cuando fue a la presentación de mi colección otoño-invierno 2010. Más tarde, estuve en contacto con ella cuando fui nominado al premio CFDA / Vogue Fashion Fund. Ella está muy involucrada con el proceso y los diseñadores. Conocerla y que me aconsejara en una de mis colecciones durante el proceso del concurso, fue como un sueño hecho realidad.

¿Cómo defines el “estilo Christian Cota”?

Mis diseños son femeninos y sofisticados con un toque intelectual. Mi colección es para una mujer elegante con un punto de vista creativo. Mis vestidos siempre tienen un toque artístico reflejado en las pinturas a mano, estampados creados por mí y bordados.

¿Cuál crees que sea la clave de tu éxito?

El trabajo. En este mundo hay mucha creatividad y mucha gente puede hacer piezas muy bonitas. Lo que a mí me ha ayudado a tener éxito es trabajar, ser perseverante y no darme por vencido: si las cosas no me salen de una manera, siempre busco otra forma de hacerlas.

¿Cómo es un día en tu vida?

Me encanta desayunar en mi casa. Casi siempre desayuno quesadillas; me gustan mucho y procuro tener quesos mexicanos en casa. Todos los días me propongo diseñar un mínimo de prendas, para que no se me acumule el trabajo. Me gusta recorrer lugares que no conozco. Cuando estoy en temporada de colección, mi vida se concentra en el trabajo; pero incluso entonces, me doy permiso de caminar aunque sea 15 minutos en el parque, ver los árboles y relajarme un poco. Cuando estoy libre monto a caballo y acostumbro salir a cenar con mis amigos.

¿Cuáles son tus planes para el futuro?

Continuar con la expansión del negocio, mejorar cuentas y tener presencia en más tiendas. Quiero desarrollar mi trabajo cada vez más, incorporar nuevos elementos, aunque no me gustaría dar un brinco muy grande sin estar preparado.

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