Desechos vistos desde otra perspectiva: arte reciclado

¿Cuál es el momento exacto en el que algo se convierte en arte? Esta discusión ha estado vigente desde el inicio del arte mismo. Que si debe tener un discurso, apelar a la emoción humana o ser estéticamente adecuado; su atemporalidad, singularidad, materiales y expresión deben ser valorados, incluso aceptados, y es entonces cuando una obra puede ser clasificada en un periodo, en un género, desde el cual se exhibe con el fin de exponerla a la crítica de la sociedad. Este método de clasificación no ha permanecido el mismo con el paso del tiempo, por lo que si algo podemos tener por seguro, es que el arte, tanto su definición como aquello a lo que se denomina arte, permanecerá subjetivo, intangible y abierto a discusión.

«Amarillosa», obra de Rafael Arroyo.

Una vez que hemos asentado el panorama de clasificación artística, podemos hablar sobre un tipo de arte que goza de todas las características previamente mencionadas: cuenta con un poderoso discurso, es capaz de conmover, enfurecer o simplemente hacernos tomar conciencia de nuestras acciones y tiene estética, a pesar de que sus materiales sean los desechos que día con día los seres humanos generamos.

«Cascos, craniums y evoluciones tóxicas», obra de Álvaro Soler Arpa.

El arte reciclado nació como un movimiento artístico y ambiental con una misión muy sencilla, crear exquisitas obras a partir del reciclaje y reutilización de desechos materiales. Para un artista perteneciente a este movimiento no existe la basura, todo desecho es material vivo esperando a ser reutilizado para volver a tener un valor, como parte de una obra que puede llegar a costar millones.

Instalación del festival Drap–Art 2013.

En un país como México donde se desechan más de 86,000 toneladas de basura todos los días es de vital importancia contar con programas de separación de basura así como de concientización y educación que busquen reducir un poco nuestra alarmante cifra de desechos. Colectivos alrededor del mundo como Drap–Art, que comenzara como un festival internacional de reciclaje, se han encargado de poner en la agenda mundial los temas de consumo responsables, la importancia del lema reducir, reciclar y reutilizar; además de fungir como plataforma para artistas emergentes que ven en el movimiento una oportunidad para sobrevivir en los tiempos actuales de crisis económica, social y medioambiental.

Instalación de Drap–Art 2017 en Pittsburgh.

En México existen a su vez colectivos que han integrado el arte reciclado a su estilo de vida, un ejemplo es «el Minichelista» en Ciudad de México, una casa que fue adaptada para servir como cafetería en cada rincón; está por demás decir que la decoración del lugar, así como utilería, mesas y asientos son obras de arte reciclado. Además museos como el Museo del Estanquillo o el Museo de Universitario de Ciencias y Artes han montado exposiciones de este movimiento con el fin de hacer un llamado urgente a la sociedad para tomar conciencia sobre nuestros hábitos de consumo.

  • Comparte en:

Comments are closed.