De la ciudad, del café y del poder transformador de las palabras

Por: Mónica Isabel Pérez 

Foto: Sonora 128

«Poco después salió del parque y a la mañana siguiente se marchó a México». «…a México», «México»… las seis letras parecen resonar. No es casualidad que el nombre de nuestro país sea la última palabra de la última novela que escribió el chileno Roberto Bolaño, quien llegó a vivir aquí cuando tenía 15 años, en 1968, año turbulento, el año de los Juegos Olímpicos, pero sobre todo el año del movimiento estudiantil, el año de la matanza que cada dos de octubre nos recuerdan que «no se olvida».

En la Ciudad de México, Bolaño se convirtió en escritor y sobre sus calles escribió mucho y de maneras muy distintas. Escribió, por ejemplo, de lo aterradora que fue la noche de Tlatelolco en Amuleto (1999), de las calles de la Roma y la Condesa como cobijo de las obsesiones de toda una generación literaria en la ya mítica novela Los detectives salvajes (1998), y de complicadas historias entretejidas entre los feminicidios de Ciudad Juárez, a la que llama Santa Teresa en la monumental 2666, la novela que termina con la palabra «México».

Fascinada por la vida y obra de Bolaño, la artista estadounidense Patti Smith (música, poeta, musa punk) decidió «seguirle la pista» al escritor explorando la Ciudad de México a partir de los sitios que mitificó en sus novelas. Por ejemplo el Café La Habana que, establecido en 1954 en la avenida Morelos de la colonia Juárez, ha sido desde siempre un punto de reunión estratégico para periodistas, escritores, políticos y artistas. En sus mesas Fidel Castro y el «Che» Guevara planearon la Revolución Cubana y ahí también se sentaron a escribir alguna vez el premio Nobel de literatura Gabriel García Márquez, el poeta Mario Santiago Papasquiaro y el mismo Roberto Bolaño. Ahora, gracias al proyecto Sesiones del Café La Habana que Patti Smith ha presentado en México vía Sonora 128, este café histórico ha vuelto a vibrar del modo en que lo hizo en la historia de Los detectives salvajes: con palabras.

Fotos: Sonora 128

Durante su visita a México en los primeros días de septiembre, Smith realizó una serie de presentaciones en las que hubo música, prosa y poesía. Leyó, por ejemplo, Hecatomb, un intenso poema que escribió en 2012 en honor a Roberto Bolaño y que contiene frases bellas y potentes como «Levántate Roberto / Alza tu ballesta / Levántate por el centro / Baila sobre las aguas / Un baile lento / Que haga temblar la tierra / Con tu furia extasiada» (la versión en español, una traducción del poeta argentino Ezequiel Zaidenwerg fue leída por el escritor mexicano Juan Villoro en la presentación gratuita que Smith ofreció en la Casa del Lago Juan José Arreola, en el bosque de Chapultepec). Pero aunque la presencia de Patti Smith es magnética y altamente enérgica aún cuando ha pasado los 70 años, su tributo persiste sin que ella conduzca cada paso del proyecto.

Fotos: Casa del Lago Juan José Arreola-UNAM

Sesiones del Café La Habana continuará activo hasta el 30 de noviembre por medio de distintas actividades paralelas. En el espectacular publicitario sobre Sonora 128 —que da nombre al proyecto de arte en espacios urbanos organizado por kurimanzutto y programado por la artista Bree Zucker—se seguirán leyendo las palabras que Smith inmortalizó en su canción «People Have the Power»: «Y creo / que todo lo que soñamos / puede suceder / unidos / podemos cambiar al mundo / podemos cambiar la revolución / de la tierra», un mensaje que suena adecuado e inspirador en las épocas turbulentas que atraviesa nuestro país. También sigue exhibiéndose una serie de fotografías de Smith en las paredes del Café La Habana y con marcar al número +52 55 5276 9777 es posible escuchar su voz leyendo poemas las 24 horas del día, recordándonos, como dice su canción-poema más célebre que la gente tiene el poder de cambiarlo todo.

 

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