Davide Signorin y los ejes del lujo italiano

Cada zapato de Davide Signorin tarda hasta 40 días en producirse, ya que todo se realiza a mano

Es, desde el primer vistazo, lo que uno espera encontrar cuando piensa en la figura de un diseñador de moda: un personaje excéntrico y culto que, no por ser divertido en su conversación, deja que sus palabras pierdan un ápice de autoridad. Davide Signorin, zapatero italiano, se describe a sí mismo como “un sastre para los pies” y toma tan en serio este título que para abrir su primera boutique homónima en Ciudad de México —que se inauguró hace unas pocas semanas en Polanco—, realizó antes un viaje personal que inició en 1986.

“El proyecto nació realmente hace unos 30 años con unas chamarras de piel que hice”, cuenta Davide, quien proviene de una familia que desde hace varias generaciones se ha dedicado a la peletería. “Yo tenía entonces unos 16 años. Iba a la escuela en la mañana, en las tardes dibujaba mis diseños y en las noches los producía. Todo por darle vida a ese sueño… Estuve así unos dos años, hasta que mi papá me llevó a trabajar con él al mundo de las pieles. Abandoné mi proyecto para dedicarme al trabajo, pero de vez en cuando seguía diseñando para otras marcas”.

 

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Un buen día, hace unos 22 años, el padre de Davide lo envió a Ciudad de México para venderle pieles a unos clientes especiales que tenía de este lado del mundo, y fue entonces que descubrió un buen lugar para poner en ejecución sus ideas, que por entonces giraban alrededor del interiorismo (un interés que persiste y que se evidencia en su boutique, que él mismo diseñó). Fue así como mucho antes de que el diseño y el interiorismo comenzaran a cobrar la importancia que hoy tienen para los mexicanos, fundó en 1996 la tienda de mobiliario y decoración Casa Italia que, al día de hoy tiene tres sucursales en la ciudad. “Pensé que valía más hacer algo nuevo en un mundo nuevo que algo nuevo en un mundo viejo”, explica.

Pero hace unos cinco años la inquietud por incursionar en la moda renació. Davide decidió que ya era buen momento para retomar sus viejas ideas y entonces comenzó a tomar acción. “Decidí que ya era bastante maduro como para concretar todos esos sueños e ideas que había tenido a lo largo de los años”, dice mientras suelta una carcajada. “Entonces lo primero que hice fue lanzar una colección cápsula hace tres años, muy pequeñita. La presentamos en Casa Italia y todo fue perfecto. Me pude fijar en todo: en lo que sucedía, en la respuesta, la reacción. Y me puse a estudiar. Es a partir de eso que este año pude abrir esta boutique, un espacio donde todo está perfectamente pensado: desde los muebles (él diseñó el librero que remite a los diseños de los años 50) y las cajas —que están hechas a mano y que llevan un papel hecho exclusivamente para nosotros— hasta —por supuesto— los zapatos, que son un trabajo de artesanía excepcional”.

La boutique de Signorin, en Polanco, fue diseñada por él mismo

Todos los zapatos que hay aquí, se producen en un taller ubicado a unos 30 minutos de Venecia. Fueron diseñados por Davide en un lapso que comprende los últimos dos años. Cada zapato tarda hasta 40 días en producirse, ya que todo se realiza a mano. En el taller trabajan de manera fija tres artesanos y dos más son llamados en periodos de muchas entregas. Esto, dice el diseñador, “le da un carácter artesanal y familiar a la marca”. Por supuesto la producción es limitada y hay pocos pares de cada modelo. Es así que tener unos zapatos Davide Signorin es un asunto de buen gusto y, si se le ve desde el ángulo de la suerte de encontrar el modelo elegido en el número adecuado, también de destino.

Los diseños cien por ciento masculinos tienen líneas contemporáneas y un aire histórico que los hace atemporales. Esto quizá se debe a que han sido creados sin ninguna pretensión de encajar en la moda. “Hoy, las tendencias de moda las marcan las empresas financieras”, dice Davide, “entonces no me ato a ellas. Hay gente que sigue la moda, pero nosotros queremos decir sin arrogancia que la queremos trazar. Y podemos hacerlo porque tenemos detrás nuestro un viaje cultural que se ha hecho a lo largo de muchos años donde hemos visto el mundo, hemos conocido, hemos aprendido y hoy estamos en posición de saber qué es bonito, qué es correcto, qué es apto para el mercado. No vamos a seguir la moda, ni me interesa lo que está de moda. Nosotros vamos a producir lo que sentimos en el momento, que es lo que las grandes casas de moda hacían antes. Eso es lo que hacían Chanel y Dior. Producir lo que sentimos en este momento, es nuestro camino. Un poco en contra tendencia, pero la pregunta es ¿qué son las tendencias y quién las dicta?”.

Tras este poderoso manifiesto hay una filosofía natural del estilo italiano, que ha sido una de las influencias más poderosas en la construcción de la estética y la concepción de belleza occidental. Para Davide, “la moda y el buen gusto son siempre una cosa italiana” y es por eso que busca que cada uno de sus productos ofrezcan a los consumidores lo que él describe como lujo auténtico en el mundo de la moda: “productos exclusivos de una manufactura increíble y alta calidad, ejes que hoy en día se está perdiendo”, dice para finalizar y agrega entre risas: “Y claro, el lujo —además de todo eso— ¡debe ser italiano!”.

La producción de piezas diseñadas por Signorin es limitada y hay pocos pares de cada modelo

 

Masaryk 326, Polanco
Ciudad de México
davidesignorin.com

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