Contemplación, silencio, reconexión

 
La híper estimulación y la rapidez de la información que llega a nuestro cerebro a través de las redes sociales, puede llegar a generar estrés y ansiedad, así como una falsa idea de la realidad, ya que vivimos inmersos en un mundo virtual.

Es momento de hacer una pausa, de volver a la  contemplación para lograr una reconexión con nuestro entorno y el mundo real. Los sentimientos se han convertido en frases de internet, emojis y likes. Es cada vez más difícil relacionarnos entre nosotros. Hemos puesto una barrera en la comunicación humana, escondiéndonos tras las pantallas.

Si bien la tecnología aporta grandes avances en el mundo laboral, la parte humana —la de las conexiones reales y las relaciones— se está viendo afectada por esta oleada tecnológica.

Quizá sea momento de intentar balancear estos dos mundos. Acoger la tecnología y los grandes beneficios que nos trae sin que nos absorba y cambie nuestra perspectiva del mundo. Busquemos esta reconexión con las emociones, con la gente, con nuestro interior y con nuestro lado espiritual. Es lo único que nos trae paz y calma en un mundo lleno de estrés.

Al permitirnos la contemplación y el silencio, al hacer una pausa, logramos apreciar otra vez con nuestros sentidos la vida; el día a día. Volvamos a disfrutar nuestros alimentos, sin esperar el momento de la foto para subirla a las redes sociales. Reconectémonos a través del olfato, el gusto, el tacto, la vista y el oído. Volvamos a sentir, a interactuar con nuestro entorno. Reforcemos nuestros lazos familiares y de amistad.

Hay que darnos tiempo para vivir la vida, salgamos de la monotonía laboral. Comencemos a vivir experiencias; pero, sobre todo, quitémonos el miedo a sentir. Las emociones son lo más hermoso que tenemos los seres humanos. El alma se ve a través de ellas. Pensemos en nuestro prójimo, busquemos volver a la empatía y al amor. Usemos la tecnología a nuestro favor y no en contra. El balance nos mantendrá despiertos y presentes, con un espíritu sano, humano y con muchas ganas de vivir.

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