Consejos para una cena sin culpa

Después de un día largo en el que el ajetreo ha sido parte de nuestra jornada, no hay nada que se le compare a llegar a casa, preparar una taza de tu tisana favorita y respirar profundo.

Lo mejor es que al caer la noche puedes dedicar un instante a cocinar tu platillo predilecto para disfrutarlo con calma (algo que durante el día es casi imposible de lograr).

Aunque para muchos la cena resulta una comida con poca importancia esta tiene una función estratégica dentro de la alimentación y por lo tanto no puede pasarse por alto. Tal vez decides saltarte este alimento porque sientes que todo lo que comes te cae pesado por la noche y eso impide conciliar el sueño, o tal vez lo has decidido porque crees que es una buena manera de perder peso pero en ninguno de los casos omitir la cena es la opción más saludable: lo importante siempre es conocer tu cuerpo y los alimentos que son buenos para ti.

Para comenzar, lo ideal será cenar de tres a cuatro horas antes de irte a la cama, de esta manera tu cuerpo tendrá suficiente tiempo para digerir la comida y así podrás evitar la pesadez y la mala digestión.

Evita los carbohidratos refinados y azúcares, pues aunque son un antojo recurrente, el incorporar estos alimentos durante la cena disparará tus niveles de azúcar en la sangre y estimulará tu sistema nervioso, lo cual traerá como consecuencia una mala noche de sueño.

Corta de tajo las mermeladas, jugos, refrescos y pan dulce y sustituyelos por pequeñas cantidades de fruta dulce e incluso smoothies sin endulzantes procesados.

También es importante 

durante la cena evitar los alimentos fritos, de esta manera previenes la pesadez justo después de comer y protegerás tu cuerpo contra el colesterol y las grasas acumuladas durante la noche. En lugar de eso 

consume alimentos preferentemente crudos —o cocidos— como vegetales y leguminosas. En el caso de las carnes procura cocinarlas en sartenes de cerámica que no necesiten de aceite para ser cocinados, de esta manera los sabores se conservarán al mismo tiempo que favoreces tu salud.

Para dormir mejor, elige alimentos saludables y livianos que te satisfagan sin ser pesados.

Las verduras verdes son la mejor opción, pues el brócoli, calabazas, nopales y espárragos contienen una cantidad de nutrientes y fibra que te permitirá regularizar tu metabolismo mientras duermes.

Las proteínas es una parte importante de la cena, pues son las que te permiten recuperar los tejidos de tu cuerpo además de ser un alimento necesario para el desarrollo correcto de las funciones cerebrales. Por lo tanto es importante que incluyas por lo menos una porción de alimentos como pollo, queso, yogurt o leche durante la noche.

Si eres intolerante a la lactosa o llevar una alimentación vegetariana puedes obtener los mismos beneficios de alimentos como las leguminosas y las nueces.

Ahora ya lo sabes, la cena es tan importante, que un bowl de cereal será insuficiente para cubrir todos los requerimientos que tu cuerpo necesita para verse y sentirse bien. Convierte este momento del día en un hábito y disfruta de todos sus beneficios.

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