Conectando generaciones

Sumar la experiencia con las nuevas ideas, las de «querer comerse al mundo» con la paciencia que requieren los procesos, así como el establecimiento de un fuerte compromiso y entrega con lo que se hace, son cualidades que tienen los modelos de colaboración entre personas de edades diferentes

En los últimos años, la fuerza laboral en el mundo ha empezado a diversificarse respecto a las edades de quienes integran empresas y proyectos, y a ser más incluyentes que nunca. Millennials (nacidos entre1980 y 1997) pueden cocrear perfectamente con gente de la llamada Generación X (nacidos entre 1965 y 1980) y con baby boomers (nacidos antes de 1965), para dar vida y rumbo a cosas extraordinarias.

Este hecho ha dado lugar a términos como el de «inteligencia generacional», que son las diferentes formas en las que se pueden conectar todas las generaciones para trabajar en un intercambio redituable de ideas, habilidades y conocimientos.

Al respecto, Mario Sánchez, profesor de la Universidad de Granada, y citado en el informe 2017 Global Workplace Trends, publicado por Sodexo (líder mundial en soluciones de calidad para la vida diaria) dice que «las organizaciones y empresas deberían desarrollar un lenguaje inclusivo en el lugar de trabajo con relación a las diferentes edades de sus trabajadores», porque la diversidad intergeneracional, como bien lo apunta el médico Peter Whitehouse, presidente de Intergenerational Schools International y profesor de neurología en la Case Western Reserve University, de Estados Unidos, «es una oportunidad única de creación y desarrollo personal».

Y para muestra, tres historias inspiradoras de empresas mexicanas que no sólo nos enseñan el enorme valor que tiene la integración de diferentes generaciones, sino que evidencian que el paso de los años no nos vuelve improductivos ni incompetentes, sino todo lo contrario.

 

  1. Lydia Lavín

Marca de moda contemporánea mexicana creada en 2005. Lydia Lavín, de 63 años, es su directora general; Montserrat Messeguer, hija de Lydia, de 28 años, es gerente general.

¿Qué ha ganado la marca Lydia Lavín con la intervención de voces de diferentes generaciones en su proceso creativo?

Lydia: Al principio, mis creaciones estaban pensadas «para señoras a las que nos gustaba vestirnos con textiles indígenas»; además, fue un proyecto muy personal con miras a que no se perdieran estas tradiciones en nuestro país. Yo hacía vestidos hechos a la medida, pero cuando llegó Montserrat de estudiar en Nueva York me planteó la posibilidad de hacer crecer la marca con ropa lista para usarse. Y así, uniendo esfuerzos, echamos a andar un trabajo colaborativo. Monserrat fue el motor de impulso gracias a su osadía y visión de que todo se puede lograr. Somos afortunadas en ser dos polos de generaciones, pues una compensa a la otra y ambas nos complementamos.

Monserrat: La trayectoria de mi mamá me ha ayudado a entender mejor los procesos de la moda y a no equivocarme tanto. De ella he aprendido a tener paciencia y el trato cálido con la gente (en nuestro caso, con artesanos). Mi generación sale de la universidad desesperada, queriendo lograr todo muy rápido y se nos olvida que todo tiene un proceso. Esta colaboración nos ha permitido que la marca tenga más eco y se encuentre en más lugares.

¿Cómo es su trabajo en equipo?

Lydia: Ambas respetamos lo que hace cada quien en su área y tenemos una buena integración con el resto del equipo y con los artesanos (300 en toda la República). Las bordadoras, por ejemplo, proponen y nos ayudan a resolver problemas técnicos. Hay días que tenemos que ir a las comunidades, otros están llenos de juntas o recibimos a nuestras clientas aquí en el taller, y también está el momento en que diseñamos.

Montserrat: Ahora que estamos desarrollando la colección, pasamos mucho tiempo juntas bocetando, escogiendo las telas y viendo proveedores.

¿Cómo resuelven desacuerdos y puntos de vista distintos?

Lydia: Somos socias y no estamos compitiendo por el puesto de la otra, y el área que Montserrat maneja es igual de importante que la mío, así que siempre nos facilitamos y encaminamos el trabajo. A veces la decisión sobre colores e inspiración, por ejemplo, se vuelve compleja, pero trabajamos mucho en la paciencia, en la tolerancia y en escuchar lo que tienen que decirnos las personas que trabajan con nosotras. Y cuando de plano nos encontramos frente a una decisión difícil y no sabemos qué hacer, consultamos con un asesor externo que nos ayuda a dilucidar.

Montserrat: Somos personas con diferentes visiones, pero siempre llegamos a acuerdos a través de la negociación. Las dos queremos lo mejor para la marca y eso ayuda mucho. Además, aquí no hay egos.

La marca Lidya Lavín tiene once años en el mercado, pero el trabajo de Lydia inició hace 30 años. Hoy día es reconocida en plataformas importantes de la moda en México y el mundo.

lydialavin.com

 

  1. Tradición Chagoya

Empresa familiar dedicada a la producción y exportación de mezcales artesanales de Tlacolula, Oaxaca, desde 1897. Padre e hijo —Porfirio Raymundo Chagoya Méndez, de 69 años, y Raymundo Chagoya, de 31— son integrantes del consejo directivo de esta casa mezcalera.

¿Qué ha ganado la marca Tradición Chagoya con la intervención de voces de diferentes generaciones en su proceso creativo?

Raymundo: Sumar al proyecto dos puntos de vista diferentes lo ha enriquecido muchísimo. Por un lado, tenemos una experiencia y un camino ya recorrido y, por otro, las innovaciones que proponemos que se dan en un entorno más sólido.

Porfirio: Ha sido una gran experiencia. Algo muy atractivo de colaborar con mi hijo es que nuestros criterios, al final, tienen una línea de trabajo muy bien definida.

¿Cómo se dio la integración inicial entre ustedes?

Porfirio: No fue algo planeado. Ocurrió en 2012, después de que Raymundo asistiera a una feria de alimentos y bebidas, en Colonia, Alemania, en mi representación.

Raymundo: Yo tenía planes de hacer mi propia marca de mezcal, pero se presentaron circunstancias que me hicieron regresar a mis orígenes e integrarme de lleno a Tradición Chagoya. Esto dio pie al nacimiento del restaurante Expendio Tradición, nuestro último proyecto.

¿Cómo es su trabajo en equipo?

Raymundo: Somos dos cabezas dirigiendo la empresa y no pasamos por procesos burocráticos para tomar decisiones. Hacemos de todo: desde la siembra del maguey hasta la operación completa de la marca, que incluye comercialización, exportación, cinco palenques, el restaurante y nuevas iniciativas. Ambos queremos el crecimiento de la empresa, nunca estamos estáticos y felizmente compartimos la cultura del mezcal. Por supuesto, tenemos un gran equipo de trabajo a nuestro lado.

¿Cómo resuelven desacuerdos y puntos de vista distintos?

Raymundo: Hay momentos positivos, pero también momentos estresantes. Cuando llegamos a este punto, tratamos de no repartir culpas y platicar hasta llegar a la mejor solución. También, integramos al resto del equipo y, a partir del intercambio de ideas, tomamos las decisiones.

Porfirio: Claro que tenemos diferencias, pero siempre gana la voluntad por resolverlas.

¿En qué proyectos está trabajando en este momento?

Raymundo: Ahora estamos desarrollando un palenque sustentable, sin perder de vista lo artesanal, peso sí más controlado respecto a tiempos y procesos. Queremos ofrecer a los visitantes una experiencia completa, lo cual incluye a un restaurante dentro de él.

El mezcal Tehuana joven con gusano que se produce en Tlacolula de Matamoros, Oaxaca, México.

tradicionchagoya.com

 

  1. Arta Cerámica

Gloria Rubio, de 41 años, y Marta Ortiz, que este 2017 cumple 59, son socias y fundadoras el taller Arta Cerámica, un espacio que busca fomentar el diseño creativo con el uso de la cerámica utilitaria.

¿Qué ha ganado Arta Cerámica con la intervención de voces de diferentes generaciones en su proceso creativo?

Marta: Desde siempre he trabajado con gente de diferentes generaciones, pues doy clases en la UNAM. En Arta Cerámica, en particular, he conocido otros puntos de vista en la resolución de los productos y sus problemáticas.

Gloria: Yo he aprendido muchísimo de la experiencia de Marta, y los jóvenes con los que trabajamos, que van saliendo de la universidad, nos aprenden a nosotras. Esta combinación de la experiencia (de lo vivido) con lo nuevo, da como resultado grandes ideas.

¿Cómo se dio la integración inicial entre ustedes?

Marta: Gloria me invitó a abrir el taller junto con ella y yo me enamoré de la idea. Desde que Gloria fue mi ayudante en un curso, nos entendimos muy bien. Aunque tuvimos otros socios al principio de Arta Cerámica, al final solamente continuamos nosotras. Nos respetamos y cada quien asume sus responsabilidades y eso es clave de nuestro trabajo colaborativo. Gloria es un alma emprendedora, siempre va para delante. La idea fue completamente de ella.

Gloria: En quinto semestre de la carrera decidí que quería tener un taller de cerámica e hice todo para lograrlo. Marta no sólo fue mi maestra de cerámica, también es mi regalo de la vida y con ella estoy cumpliendo este sueño.

¿Cómo es su trabajo en equipo?

Marta: Yo trabajo de tiempo completo en la UNAM, así que sólo nos reunimos los miércoles para platicar, resolver y solucionar tareas. Ahora estamos dando cursos y yo llevo gran parte de eso, pero en realidad Gloria es la responsable de todo el taller. Respecto a nuestro trabajo de diseño, éste sólo corresponde a una pequeña parte de lo que hacemos; después vienen muchos días más para lograr que esa pieza llegue a la realidad y se venda.

Gloria: Los miércoles son días de muchas risas y de resolución de problemas. Yo gestiono y tomo las decisiones que se tienen que tomar día con día.

¿Cómo resuelven desacuerdos y puntos de vista distintos?

Gloria: A veces tenemos discusiones fuertes, pero tenemos muy claro que una cosa es el cariño y admiración que nos tenemos y, otra, el taller, así que nada lo tomamos personal. Marta es muy serena gracias a su experiencia y sabiduría, así que generalmente ella da la pauta en la resolución de un conflicto.

Marta: Hemos logrado una muy buena comunicación, no nos ocultamos nada, no emitimos juicios y nos hablamos con la verdad, y basándonos en ello tomamos las decisiones.

¿En qué proyectos están trabajando en este momento?

Ahora estamos ocupándonos mucho en el estudio de Arta Cerámica, en la etapa de dar talleres y cursos, y en la formación de nuestro equipo de trabajo. También damos asesoría. En lo que respecta al diseño, a la vivencia de la cerámica, ya no estamos maquilando, sino apostando a nuestra línea y abriendo mercados, y trabajando mucho más con cafeterías y restaurantes.

Marta: Somos diseñadoras vueltas empresarias que después de once años y muchos procesos y cambios en el camino, ya tenemos claro nuestro panorama con miras al futuro.

Para informes sobre los talleres y cursos en Arta Cerámica escribe a talleres@artaceramica.com o infórmate en su página de Facebook.

artaceramica.com

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