Ciencia ficción hecha coctel

“Martini. Agitado, no revuelto” es la emblemática frase de James Bond que inmortalizó a esta áspera bebida, y que también definió su estilo: sofisticado, elegante, refinado y masculino hasta el extremo.

¿Qué pediría el espía favorito de Su Majestad en un bar alucinante, colorido y sicodélico como el Viscosity?  Aunque no estamos seguros que 007 esté dispuesto a cambiar su icónica bebida, te aseguramos que tú querrás probar todos los cocteles de este increíble bar ubicado en Queensland, Australia… y es que su concepto es irresistible.

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Viscosity Bar nació de la imaginación de Kinsey Johnson, un amante de la ciencia y el arte, que encontró en la coctelería un mundo libre para experimentar y crear; el recetario de Johnson no era en absoluto el típico listado de un bar: en lugar de aceitunas y rodajas de naranja, Kinsey Johnson utilizaba nitrógeno líquido, fórmulas químicas, mezclas moleculares y nieve carbónica al dióxido de carbono, sustancia utilizada para crear humo artificial.

Imagina bebidas fluorescentes, recreaciones del cosmos en un vaso o cocteles que imitan los colores de un prisma. Más que la típica experiencia de un bar, te sentirás como en un laboratorio de ciencia ficción… en plena sicodelia.

Obviamente el concepto fue un éxito inmediato e Internet hizo el resto: cuando los cocteles multicolor, rodeados de humo y con movimiento propio llegaron a Instagram y Facebook el Viscosity Bar se convirtió en un destino obligado para los amantes de la gastronomía exótica.

Entrar al Viscosity Bar es un regalo para tus sentidos. Lo tienes que ver (y probar) para creer.

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