Carta Editorial | Pasado Remasterizado

avatar_nov_2016La nostalgia —dolor delicioso, memoria idealizada— ha sido un tema que ha fascinado desde siempre al mundo de las artes. Acaso con el afán de hacer tangible el transcurrir del tiempo o de capturarlo o de hacer más bellas las historias, tanto las personales como las compartidas. Se le dedica a lo que pensamos más valioso y puede aplicarse en tiempos que parecerían imposibles: es natural sentirla por el pasado, pero también se puede dar por un futuro imaginado que se sabe que no llegará, puede —incluso— sentirse por algo que se está viviendo en el instante, como bien nos mostró Jorge Luis Borges con su poema «Nostalgia del presente»: «En aquel preciso momento el hombre se dijo / Qué no daría yo por la dicha / de estar a tu lado en Islandia / bajo el gran día inmóvil / y de compartir el ahora / como se comparte la música / o el sabor de la fruta. / En aquel preciso momento / el hombre estaba junto a ella en Islandia». La nostalgia es, como decía Julio Cortázar, algo que no se puede matar porque «la llevamos en el color de los ojos, en cada amor, en todo lo que profundamente atormenta y desata y engaña».

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Según un estudio reciente del Journal of Consumer Research, si se le pide a un grupo de gente pensar en el pasado y a otro pensar en el futuro, los que pensaron en el pasado estarán más dispuestos a pagar más dinero por un producto. A decir de los experimentos, los consumidores cedemos ante todo aquello que nos provoque nostalgia y el mundo del lujo, hoy, está haciendo caso de ello. Así que Don Draper, el personaje protagónico de la serie Mad Men —filmada entre 2007 y 2015, pero situada en la década de 1960— tenía razón al decir que si bien la idea de la publicidad era promover «lo novedoso», también podía «crear un lazo más profundo a través de una emoción más delicada: la nostalgia […] que, en griego, significa “dolor proveniente de una vieja herida”». Justo de ese personaje y de las series que, como Mad Men y Stranger Things nos hacen recordar «los buenos tiempos», trata uno de los ensayos que presentamos en esta edición. También hablamos de diseños del mundo del lujo que han persistido casi intactos desde su origen, vemos cómo los barrios de moda no son los más nuevos, sino los más llenos de recuerdos y presentamos proyectos de diseño que rescatan muebles y prendas antiguas para remasterizarlas y darles nueva vida e identidad.

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Esta edición es un recorrido por distintas décadas y corrientes estéticas que, deseamos, provoque en quienes pasen sus páginas esa deliciosa punzada de añoranza por todo lo que es bello, aunque aún exista, aunque se posea.

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