CARTA EDITORIAL | EL FUTURO ES UN LEGADO

Seguimos mirando hacia el pasado, repasando —sobre todo— el siglo xx, revisitando las ideas y el estilo de vida de cada una de sus décadas. Pero aunque parece que desde que comenzó el siglo xxi no hemos hecho otra cosa que echar de menos el anterior, la perspectiva con la que revisamos el pasado está cambiando.

Luego de una tremenda ola de nostalgia, de amor por lo vintage y por lo retro, el pasado se ve ahora como una solución. Como cuando en la madurez los consejos brindados por los padres y los maestros —que fueron ignorados en la juventud— comienzan a cobrar sentido, hoy analizamos y rescatamos usos y costumbres de tiempos pasados que nos pueden ayudar en el presente a construir un mejor futuro.

Esta reconcepción de la historia sumada a las fantasías futuristas que alimenta el ágil desarrollo tecnológico, han permitido la convergencia de voces de distintas generaciones.

En el libro Generational Intelligence: A Critical Approach to Age Relations, los autores Simon Biggs y Ariela Lowenstein, aseguran que «al unir diferentes perspectivas generacionales, emerge un entendimiento más complejo sobre cualquier asunto, lo que probablemente conduzca a nuevas formas de colaboración generacional».

Esa combinación de experiencia con energía, de maestros y alumnos, de nativos digitales con quienes recién se familiarizan con las nuevas tecnologías, ya la vemos suceder en proyectos mexicanos como los que presentamos en el reportaje «Conectando generaciones». A nivel global, en «El lujo se queda en familia» analizamos el éxito del trabajo conjunto entre personas con distintas edades que saben combinar su herencia y tradición con las tendencias contemporáneas. Hablamos también de libros y de relojes, ambos objetos preciosos llenos de sabiduría e historia cuyo valor no ha decrecido sino que

aumenta cada día más; del pasado rural de las ciudades, que hoy se retoma como un factor clave para la mejora en la calidad de vida de los citadinos y, en otro tenor, dedicamos nuestro portafolio a la artista cubana Zilia Sánchez, quien redescubierta por el mundo del arte a sus casi 90 años, nos da hoy una lección de vigencia y actualidad al presentarse en la Bienal de Venecia.
Así que en esta edición convergen diferentes tiempos y edades, no sólo en los temas, sino en las voces de nuestro equipo de redacción y de colaboradores que se conforma, orgullosamente, por tres generaciones: Baby Boomers, GenX y una curiosa mayoría de Millennials.

NUESTRA EDICIÓN “EL FUTURO ES UN LEGADO” ESTÁ LISTA PARA QUE LA DISFRUTES, CONÓCELA DANDO CLICK AQUÍ. 

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