CARTA EDITORIAL | DISEÑO QUE IMPORTA

Así como la década de 1990 representó un parteaguas para el desarrollo del arte contemporáneo hecho desde México; las primeras décadas del nuevo siglo posiblemente pasen a la historia como los años renovadores del diseño mexicano. No es tampoco que anterior a eso hubiera una total sequía de diseño en nuestro país. Como muestra se pueden mencionar el mobiliario de Clara Porset (19895-1981), Michael van Beuren (1911-2044) o Pedro Friedeberg (1936) y que hoy es codiciado por coleccionistas de todo el mundo (y para ser justos, en realidad, todos los objetos que acompañan nuestro día a día, y que son el producto de manos humanas, tienen, obligadamente, un diseño).

Sin embargo, este 2018 inicia con una primicia que nos deja ver indicios de una transformación al interior del diseño mexicano. La designación de Ciudad de México como Capital Mundial del Diseño, y más y más eventos relacionados con el diseño que suceden en otras ciudades (como Campamento y Design Fest en Guadalajara), jóvenes que estudian diseño y universidades que imparten la carrera de diseño, parece que la disciplina está ganando terreno. Y si bien Ciudad de México es solo la punta del iceberg de un movimiento que está poniendo en la mira del mundo al diseño hecho en nuestro territorio; por debajo de la superficie la disciplina se nutre día a día con el trabajo de nóveles y veteranos diseñadores.  

Con esos acontecimientos en mente, nos inspiramos para presentar, en esta primera edición de 2018, un panorama del diseño contemporáneo.

Platicamos, por ejemplo, con seis jóvenes agentes mexicanos («Agentes del diseño en México). Ellos con sus ideas y su trabajo están ayudando a conformar la escena de la disciplina, y le están dando un rostro hacia el exterior.

Platicamos con Gagan Anand, un laureado chef, quien además de ofrecer platillos deliciosos sorprende con el diseño de sus emplatados, maximizando nuestra experiencia.

Además, con la convicción de que las soluciones de diseño pueden coadyuvar a un cambio de paradigma dentro nuestros modos de producción y de consumo, revisamos proyectos que desde la moda y el diseño resguardan el ambiente y fomentan relaciones de trabajo más igualitarias («De reversa al fast fashion», «Residual: materiales que (se) transforman».

Creemos que este panorama (que combina iniciativa, innovación, emprendimiento, responsabilidad social, conciencia ecológica…) encarna muchas de las inspiraciones e intereses que A The Style Guide tiene para 2018, además que nos alienta y confirma que ya sea como creadores o como consumidores, de la mano del diseño, podemos hacer la diferencia.

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