Cambiando

Llega un momento en la vida de cada uno, no importa la edad ni las veces que debamos hacerlo, en que un cambio se impone.

Tal vez hemos estado mucho tiempo haciendo lo mismo, viviendo sin estar satisfechos de los resultados, trabajando en algo que no nos agrada o viviendo algo que no nos permite mejorar en ningún aspecto, ni en lo moral ni en lo económico.

Los cambios abarcan muchas cosas y puede ser difícil decidirse a realizarlos, sin embargo,  la mayoría de las ocasiones nos aporta más beneficios que perjuicios.

Si alguien te preguntara, “¿qué te gustaría cambiar de tu vida?”, ¿qué responderías?
Seguramente varias de las cosas de tu diario existir no te dejan tan satisfecho como quisieras. Tal vez te gustaría quitarte alguna manía, o algún miedo, eso que te sujeta y no te permite avanzar, esa amistad que no puedes soltar, esa relación que te oprime, tu pesimismo, el desorden de tu casa o de tu clóset,  la arruguita esa que tanto te preocupa, dedicarle más tiempo a tus hijos o a tu esposo; existen tantas cosas que quisiéramos cambiar que vale la pena hacer un examen minucioso y preguntarnos  “¿qué podría cambiar para sentirme satisfecho?”. Cuando tengas la respuesta entonces empieza a trabajar en ello, ¡ahora!
No lo pospongas más. Se puede. ¡Atrévete!
No importa que sean pequeños cambios, una clase de costura o pintar una pared de tu casa de un color brillante, intentar solicitar trabajo donde siempre quisiste laborar, abrir un negocio propio, ayudar en un hospital, reunir dinero para una obra de caridad. ¡Tantas cosas!

Lo bueno es hacer cambios nosotros, y aprender, porque en ocasiones es la vida la que un día te cambia las cosas, el panorama  es diferente y eso que dabas por seguro, ¡ya no está! Si aprendemos a cambiar y a tomar las cosas con tranquilidad y fortaleza, animosamente, y sobre todo de una manera positiva, nuestros cambios serán así, positivos. Puedes cambiar hasta de pensamientos. Si eres una persona que se angustia fácilmente y se preocupa de cosas sin importancia, empieza a cambiar ese pensamiento negativo por uno positivo.
Cambiando lo que nos ocurre internamente nos hace ir por la vida más relajados y felices, ¡y nos lo merecemos!
Hagamos nuestra lista de los cambios que nos gustaría hacer, y trabajemos en ellos, no lo dejemos para después, y poco a poco vayamos poniéndole “palomita” a lo ya realizado, en poco tiempo nos daremos cuenta que valió la pena el esfuerzo y sobre todo el habernos decidido a realizarlo, y lo mejor, poder decir con una gran sonrisa:  ¡LO HICE!

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