Café del alma mía

Es verdad que el café es un elixir que estimula los sentidos y nos hace vivir mejor nuestros días, hay cientos de historias memorables, dichos y frases de antología que evocan al más sublime de los placeres: tomar café.

Mis mañanas no podrían ser mejores sin ese aroma que invade no sólo mi cocina, mi casa entera huele a café y siempre a la misma hora. Este ritual del café matutino constituye los preciados 30 minutos que me dedico al 100%, con café en mano empiezo a tomar espacio para el día, medito un poco sobre los retos venideros y en el primer sorbo empiezo a despedirme del sueño.

Pero no siempre fue así, el café fue importante desde los pocos años de vida, en donde era parte de las cenas con mis abuelos: café con leche y pan dulce. ¡Qué tiempos aquellos!

hot-black-coffee-aDespués el hábito pasó a ser social, siempre había un pretexto para entablar las mejores conversaciones con mis amigas, construir sueños, planificar la vida; más adelante se trataba de permanecer despierta para entregar trabajos, el café entonces era un motor que lograba que tuviera las mejores calificaciones.

Cuando llegué a mi etapa profesional el café ya era parte esencial de mis días. Muchos años se convirtió en el ritual de mis días, pasé del americano al espresso, y en su elaboración puse tal empeño que hasta adquirí un molino… nada como el sabor del café recién molido.

Ahora el proceso que había sido perfeccionado a través del tiempo se convirtió en un placer íntimo que requiere tan sólo oprimir un botón, y toda la magia de una crema perfecta de espresso está en mi cocina en una pequeña máquina que me arrebató el corazón y reafirmó mi verdadera pasión por el café.

No importa cómo lo prepares, haz que este momento sea tuyo.

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