Botellas de PET, mucho más que un material de construcción

Los tiempos están cambiando. Durante los últimos años hemos visto cómo somos vulnerables al deseo de la naturaleza; terremotos, inundaciones, desastres naturales que arrasan con nuestra tranquilidad, nos dejan desolados y con el único consuelo de encontrarnos los unos a los otros en la desgracia y ayudar a levantarnos.

Foto del facebook de VIEM.

Así lo vivimos con los sismos que sacudieron nuestras ciudades y nuestras vidas en septiembre; miles de personas perdieron sus viviendas y con ellas todo lo que con tanto esfuerzo habían construido, otras viven en casas con severas afectaciones que representan una amenaza para su seguridad, pero ante el miedo de ser víctimas de rapiña y no tener un lugar a donde ir, prefieren vivir entre escombros.

Es en esos momentos de desgracia cuando realmente podemos encontrar las soluciones para la mayoría de los problemas. Así lo vivieron un grupo de jóvenes de Querétaro que tras mucha investigación y prototipos crearon VIEM, un proyecto para construir casas y refugios temporales con botellas de PET (Polietileno Tereftalato). Estas viviendas emergentes cuentan con una técnica y modelo de construcción asequible y sustentable.

Una botella = un ladrillo. Foto del facebook de VIEM.

Las botellas se rellenan con tierra de los escombros y funcionan como tabiques para levantar una residencia temporal que mide entre 60 y 64 m2, cuenta con sistema de captación de agua y, con el mantenimiento adecuado, puede durar hasta 30 años. Sus ventajas de este modo de construcción, además de representar un ahorro del 40 % en costos de construcción y desperdicio de materiales, es que agiliza los tiempos de construcción, se economiza en cimentaciones, pues supone una reducción de hasta 60 % del uso de acero y un 70 % de cemento y mortero, es un excelente aislante térmico y acústico, soporta hasta 750 kg por m2, es sumamente flexible y resistente en caso de sismos.

Ejemplo de vivienda construida con botellas PET. Foto del usuario de Flickr: el blog de apa.

Estas viviendas son temporales, de ahí que se les llame emergentes, funcionan como un techo seguro donde las familias pueden vivir en lo que consiguen los recursos suficientes para reconstruir sus hogares. Una casa VIEM necesita 80 botellas por metro cuadrado para su construcción, esto representa alrededor de 15,000 botellas por casa. Durante septiembre y octubre se instalaron 21 centros de acopio en CDMX, Estado de México, Querétaro, Morelos y Puebla; en total se recolectaron medio millón de botellas PET que servirán para construir 34 viviendas emergentes.

Los chicos de VIEM recibiendo las botellas donadas. Foto del facebook de VIEM.

La siguiente convocatoria consiste en rellenar las botellas para comenzar con la construcción de cada uno de los hogares en las zonas más afectadas del país. Podrán participar niños, jóvenes y adultos con previa capacitación. Una vez comenzada la construcción de viviendas se requerirá de voluntarios que tengan mayor condición física y actitud responsable. Con iniciativas como esta, los mexicanos demostramos una vez más que, ante los desastres naturales, nuestra fuerza, nuestra unión y nuestro amor por el país siempre nos hará salir a flote.

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