Arte convertido en vajillas

Todos sabemos que México es un referente mundial en gastronomía, destinos turísticos, historia y tradición. Tenemos una amalgama de opciones que impresionan tanto a nacionales como extranjeros y nuestras artesanías no son la excepción; y es que el mexicano tiene ese talento nato de crear arte con sus manos, desde monumentales catrinas hasta delicadas piezas de orfebrería y yendo más lejos aún, tiene la capacidad de transformar objetos cotidianos en verdaderas obras de arte.

La talavera le da esa facilidad a los artesanos de convertir un simple plato de barro en una delicada pieza, la cual se puede valuar en cientos de miles de pesos, ya que es una artesanía sumamente valorada por coleccionistas pues no solo son diseños hermosos, sino que detrás de cada pieza hay todo un contexto histórico que se remonta a más de 200 años.

La talavera poblana es considerada más fina incluso que la porcelana china.

No se sabe con precisión el verdadero orígen de este tipo de cerámica; sin embargo, se presume que es el resultado de una herencia dada por los maestres españoles que llegaron a la Nueva España en busca de mejores oportunidades. Provenientes del pueblo de Talavera en España, encontraron en México una tierra abundante en donde su oficio podría florecer y así fue. Durante el periodo entre 1650 y 1750, esta mayólica se convirtió en el objeto de deseo por los grandes señores, arzobispos y gobernadores y criollos que contaban con un estatus social.

Existe una gran variedad de diseños, los artesanos hacen a mano cada detalle y pieza de la vajilla.

El lujo de este material se debía a que podía ser comparada con la porcelana que tanto fascinaba a las cortes y casas reales del viejo mundo. La Nueva España tenía su propia cerámica, que era incluso más resistente que cualquier otra. Su éxito fue tal que se extendió por gran parte de Latinoamérica llegando hasta Colombia.

Una vajilla completa en talavera puede alcanzar hasta los ochenta mil pesos.

Hoy en día la talavera sigue siendo un artículo de lujo que puede variar su monto dependiendo del trabajo que tenga. Gracias a su gran dinamismo, esta artesanía puede ser usada en decoración de interiores, vajillas, juegos de baño, lámparas, utensilios de cocina y otros objetos ornamentales.

Artistas nacionales han creado piezas selectas con este material para crear diseños más contemporáneos.

Sin embargo, este tipo de mayólica mexicana se usa especialmente en vajillas, elementos de nuestro día a día básicos para nosotros. Aquí es donde radica la verdadera belleza de la talavera. Una fusión entre el diseño, los patrones, la delicadeza del trabajo hecho mano y la cotidianeidad.

Cada vajilla realizada representa un trabajo complejo para los artesanos, ya que ninguna pieza es igual a las demás a pesar de contar con el mismo diseño. Esto se debe a que cada plato, taza, mantequillera o pescadera están hechas a mano.

Estos diseños o colaboraciones son usados por las marcas para conmemorar eventos especiales o lanzamientos de edición limitada.

Crear una vajilla desde cero representa una cantidad infinita de posibilidades, pues se puede elegir entre cientos de tonos para teñir las piezas. Se puede elegir el azul y blanco, colores tradiciones de la talavera, o también opciones más coloridas como verdes, rojos y azules. Otro detalle sorprendente es que los artesanos pueden crear el diseño que sea, es decir, puedes elegir entre variadas formas y diseños para tu conjunto y ellos lo harán completamente a tu gusto.

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