Aprovecha tu tiempo

Lo único que no podemos regresar es, el tiempo. ¡Ese implacable tiempo que no perdona!
Por eso es tan importante darle a nuestro diario vivir un sentido, y para dárselo es importante aprovechar cada uno de nuestros momentos, cada minuto de vida para hacer de este recorrido algo que valga la pena.

Aprovechar el tiempo no significa apresurar cada uno de los momentos, impacientarnos o querer que todo se haga rápido; manejamos, comemos, hablamos, hacemos las cosas rápido, ¡rápido!, como el conejo de Alicia en el País de las Maravillas: “¡voy tarde, voy tarde!”. Y por ese apresurarnos dejamos de lado cosas verdaderamente importantes. Ese “no tengo tiempo”, no nos permite enfrentar lo que es realmente importante, nunca parece ser el momento adecuado, nos disculpamos nosotros mismos y nos decimos que ya tendremos tiempo después, que ya se resolverá por sí solo.

El jugar con nuestros hijos, apoyarlos, compartir momentos con nuestros padres, con nuestros amigos, dejarles saber a todos que nos importan que pensamos en ellos, que estamos ahí para cuando se ofrezca, son cosas que uno da por hecho. Si mis hijos ya saben que los quiero, mi pareja, mis padres, mis amigos, y no nos detenemos a pensar qué es lo que pueden necesitar en ese momento cualquiera de ellos, la disculpa siempre será… “No tengo tiempo”.
Y desaprovechamos ese famoso tiempo pensando que no lo tenemos. Hay que recordar que las oportunidades no regresan, entonces vale la pena ser buenos padres para nuestros hijos, buenos hijos para nuestros padres, buenos hermanos, amigos, o pareja. No tardemos demasiado porque tal vez un día no los tendremos y nos arrepentiremos de no haber aprovechado esos momentos tan valiosos.

tiempo
Nuestro diario vivir provoca que hagamos las cosas de manera apresurada y es lógico: el tráfico, las filas, querer hacer demasiadas cosas al mismo tiempo… y nosotros mismos nos presionamos. Tratemos de organizar nuestro día, para así poder disfrutarlo y poder darnos y dar momentos de calidad. No se trata de vivir en piloto automático, y convertir nuestro día en una rutina que no somos capaces de cambiar porque eso sólo traerá como consecuencia que se pierdan momentos significativos. Damos por hecho que tendremos tiempo: “mañana”, “tal vez otro día”, “ya tendremos tiempo para hacerlo” y de pronto nos encontramos con que la vida cambió y no tuvimos tiempo de hacer o de decir lo que tanto quisimos.

Vale la pena tomarnos un tiempo para reflexionar y ver cómo lo estamos haciendo, cuáles son nuestras prioridades, quiénes son las personas verdaderamente importantes en nuestra vida y qué estamos dando. Y lo más importante: qué nos estamos dando a nosotros mismos. Que estamos aprovechando nuestro tiempo para ser y hacer lo que realmente deseamos, o reflexionar sobre el tiempo que perdemos en cosas sin importancia. Recordemos que la vida puede cambiar en un momento. No pensemos que ya tendremos tiempo, ¡el momento es ahora!

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