Alemania a través del oído

Las ciudades y el desarrollo urbano están íntimamente relacionados con la música que se produce. Los más reconocidos músicos continuamente dicen inspirarse “en las calles”, y muchos de los movimientos que han cambiado los sonidos han nacido en el pavimento.

Alemania ha sido una cuna de innovaciones, desde filósofos como Kant, científicos como Albert Einstein, Werner Herzog al frente del cine alemán y hasta el movimiento Bauhaus que ha formado el diseño moderno, Alemania ha sido un país de ideas frescas, y la música no es la excepción.

Desde el siglo 16, la música clásica encontró un hogar en este país, especialmente con algunos de los músicos clásicos más importantes de la historia: Johann Sebastian Bach, con sus contribuciones al estilo barroco y sus composiciones con fuertes progresiones tonales. El periodo romántico vio nacer a Beethoven, quien conforme iba perdiendo el oído entró en un periodo ferviente y de profundidad emocional que continúa cautivando al mundo. El pianista Johanes Brahms, Richard Wagner y George Friderich Handel también encontraron inspiración en la belleza clásica de la ciudad.

Durante las Guerras Mundiales el enfoque musical cambió junto con el entorno político, es aquí cuando nace el Cabaret y el Swing, ambos géneros despreciados por los nazis, lo que los hacían los preferidos de la resistencia. Escuchar y acudir a lugares con este tipo de música era un símbolo de contracultura inequívoco.

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Al dividirse Alemania después de la Segunda Guerra Mundial también los gustos musicales se polarizaron, mientras que en Alemania Occidental los sonidos del pop comenzaron a ganar popularidad, Alemania Oriental se convirtió en uno de los lugares más importantes para el desarrollo de una música alternativa que comenzó a cambiar la música alrededor del mundo, siendo casi la única manera en que esta mitad de ciudad podía recorrer el globo.

Los grandes almacenes vacíos de la época de la guerra fría en Berlín fueron el espacio preferido por músicos que los adaptaron como nuevos estudios de trabajo. Tres de los álbumes más reconocidos de David Bowie –Low, Heroes y Lodger- fueron completados en los estudios Hansa, en el siempre innovador distrito de Kreuzberg en Berlín, desde el que se podía observar no solo el muro, sino que los guardias rojos cuidando la frontera. “Es una ciudad apartada del mundo, arte y cultura, muriendo sin esperanza de retribución”, mencionó alguna vez el cantante al cuestionarle sobre su estadía, pero era este mismo sentido de peligro que daba a su sonido una profundidad sin precedentes.

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Aunque no fue inventado ahí, la escena techno de Berlín es una de las más importantes del mundo. Una ciudad hecha para las grandes fiestas electrónicas gracias a sus espacios abandonados, fábricas vacías y bunkers subterráneos. Cuando cayó el muro de Berlín, el 30% de los edificios de Berlín estaban vacíos, así, el techno surgió entre las ruinas. Esto no solo ayudaba a un sonido claro y análogo, sino que también hacía de un género musical que puede considerarse fantástico por sus sonidos no naturales, un poco más basado en la realidad. Los espacios vacíos daban ese toque más brutal y asertivo que la música necesitaba para resonar en los corazones de los alemanes.

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A raíz del movimiento techno, Alemania comenzó a evolucionar sus sonidos hacia el punk y el rock, hasta retomar el ritmo musical del resto del mundo.

Con sonidos únicos y alternativos, Alemania continúa haciendo del sonido su arma más fuerte. Tony Visconti, el famoso productor, resume la esencia de Alemania y particularmente de Berlín con sus palabras: “Cuando grabas a un grupo de músicos, no solo grabas su música, sino que grabas un ambiente, una ciudad. Y Berlín es el lugar ideal”.

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