AGENTES DEL DISEÑO EN MÉXICO: RENATA BECERRIL

Estos mexicanos han colocado a nuestro país en la escena internacional del diseño gracias a su ideas, trabajo e impulso. A propósito de que este año la Ciudad de México llevará sobre sus hombros la nominación de Capital Mundial del Diseño —la primera ciudad en América Latina en recibir esta distinción por la World Design Organization—, conversamos con ellos sobre el quehacer creativo y su papel en la sociedad.

—Nonantzin Martínez | Retratos: Felipe Luna

RENATA BECERRIL

[Es maestra en Curaduría de diseño contemporáneo por la Kingston University. Ha dirigido el festival internacional Abierto Mexicano de Diseño durante sus cinco ediciones. Ha colaborado en museos como Vitra Design Museum y el London Design Museum, del que es miembro del consejo de selección para su exposición anual Designs of the Year.]

¿Cómo piensas que se percibe el diseño mexicano en el exterior?

Quien otorga la designación de Capital Mundial del Diseño es una organización de diseñadores industriales. Si bien representan al gremio internacional, pienso que carece de las visiones del resto de las disciplinas del diseño y de otros actores fuera de los propios diseñadores que la representan. Por lo tanto, considero que esta designación representa una visión muy puntual. Para hablar de la percepción del diseño mexicano en el exterior, deberíamos contemplar mucho más.

Curaduría de exhibición Oficios para AMD 2013.

¿Qué le falta, desde tu punto de vista, a la escena mexicana del diseño hoy en día?

Continuidad. Y detrás de esto, varios factores. Hay diseñadores en México en todas las disciplinas del diseño consolidados y en proceso. En este camino, el problema es la continuidad del proyecto que se proponen emprender. Condiciones como altos costos de producción y, por lo tanto, productos con precios poco accesibles y competidores, aunado a una incipiente pero creciente cultura del diseño y del consumo local, son algunos frenos para la consolidación de los estudios de diseño en México. En consecuencia, algunos desaparecen o tienen una producción intermitente; otros se transforman y los menos se consolidan. Sin embargo, la problemática no radica en el propio diseño mexicano, sino en las condiciones macroeconómicas del país.

¿Cómo el diseño puede contribuir en la solución de los problemas característicos de las grandes urbes de México?

Aunque grandes teóricos como Jane Jacobs o Cristopher Alexander han escrito sobre cómo la acción humana y no el diseño humano es el que crea las ciudades, considero que también es la planeación y replanteamiento de las ciudades por arquitectos y diseñadores lo que aporta a la sana operación de las urbes, y a que sus habitantes se relacionen sin fricciones con ellas. El diseño del metro, el metrobús, las ecobicis o, pensando en otros terrenos como la Alameda o las plazas en el Centro Histórico, han contribuido positivamente a solucionar problemas de la ciudad y a acercar a sus habitantes a ella. En relación al espacio público, considero que hoy las disciplinas creativas están demostrando que, desde la sociedad, es posible construir un espacio vital, que afirme la relación entre lugar y sociedad, y que contribuya a la transformación positiva de esta.

Instalación «Mirar y ver» de Morag Myerscough y Luke Morgan.

¿Cómo impacta el diseño en la vida cotidiana?

Nos enfrentamos a un mundo nocivamente creado y adueñado por el hombre. Deyan Sudjic, el director del Design Museum de Londres afirma que «nunca hemos tenido tantas posesiones como ahora, inclusive, aunque hagamos menos uso de ellas». Si revertimos la ecuación y recordamos que el diseño está en todo lo que nos rodea, podríamos pensar entonces en los beneficios de un mundo apropiadamente diseñado. Para un verdadero impacto positivo en donde los diseñadores pueden influenciar activamente y transformar la manera en que la sociedad interactúa y experimenta el mundo, debemos dejar de hacer diseño en términos de producción material, pues no necesitamos una nueva silla o un nuevo iPhone. «El diseño no se trata de productos. El diseño se trata de relaciones», y bajo esta óptica que proponen las holandesas Hella Jongerius —diseñadora— y Louise Schouwenberg –crítica— podríamos pensar en el potencial del diseño para contribuir a transformaciones significativas en todos los ámbitos. El diseño debe reenfocar sus acciones en áreas como el diseño centrado en las personas o el diseño estratégico. En suma, el diseño desde el pensamiento más que desde la creación material.

Nombra a diseñadores mexicanos que tendríamos que conocer.

Nomah es un estudio interdisciplinario dedicado sobre todo a la arquitectura y mobiliario. Durante el Abierto Mexicano de Diseño y en respuesta al 19S presentaron un proyecto propositivo y contundente para la creación de mobiliario y espacios a través de un manual bajo una idea open-source. Tiny Message es un proyecto creado por un pequeño grupo de jóvenes diseñadores y no diseñadores que consiste en una estación de radio por internet gratuita, libre y modificable, la puedes armar a través de un manual. El potencial de comunicación horizontal y democrática es sugerente. Nossoclo es un colectivo de diseñadores que suman los diseños de más de veinte creadores que, sin el soporte de la marca, sería difícil subsistir, además trabajan bajo una filosofía de empresa responsable en todos los niveles.

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