Ágatha Ruiz de la Prada en GDL: Revisitando el color

Ágatha Ruiz de la Prada busca fortalecer su relación con México y, en colaboración con la empresa mexicana Cloe, lanzó una nueva colección de bolsos, equipaje y accesorios, exclusiva para nuestro país. Aunque es su primera línea diseñada enteramente para México, el vínculo de la diseñadora española –amante de la gama más viva de la escala cromática– y la estética de nuestro país data de mucho tiempo atrás.

“Intelectualmente, por colores y demás, tengo que ver más con México que con otros países de América Latina. Adoro Colombia, por ejemplo, pero no hay ningún otro sitio donde esté tan alucinada por el color como en México”, asegura.

Sólo la India, dice, puede presumir de una riqueza cromática similar en los objetos cotidianos. “Algo hay, algún día se descubrirá qué es, pero existe un paralelismo entre estos dos países que están más o menos enfrentados (geográficamente) y tienen el mayor conocimiento y el mayor uso del color del planeta. Aquí la geometría está unida con el color; allá hay más ‘colorcitos’, cositas con oro; aquí ves esas paredes rojas con amarillo que te dejan muerto”, agrega.

Desde los años de la “movida madrileña”, a mediados de la década de 1980, Ágatha Ruiz de la Prada se inclinó por diseños que escapaban al molde de las líneas puras y con prendas holgadas que parecían salidas de una fábrica de caramelos, dio una bofetada a la sobriedad de los grises. La diseñadora entró a América Latina por Chile, Colombia y Puerto Rico, donde sus negocios de la última década han resultado exitosos. Ahora quiere fortalecer su presencia en México donde, bajo su óptica, domina el color fucsia que le es tan familiar.

Los anfitriones de la diseñadora en nuestro país son Carlos y Silvia Ruizvelasco y Elena Peña, de Cloe, quienes desde el encuentro que tuvieron con la española en Intermoda 2010, acordaron trabajar en conjunto en una línea impregnada por los explosivos corazones rosados, las flores, las estrellas y los colores cítricos que conforman “el mundo Ruiz de la Prada”.

Después de casi dos años de estira y afloja, de ideas que debían ajustarse a los gustos de ella y a las necesidades de Cloe, salió una línea que la propia diseñadora presentó en el Museo Soumaya de la Ciudad de México y en el Centro Comercial Andares de Guadalajara.

La mayor parte de las colaboraciones de Ágatha Ruiz de la Prada con marcas, fábricas y almacenes en todo el mundo, han sido el resultado de una charla, una llamada telefónica o un encuentro fortuito; pasado un tiempo, sus socios se han convertido en buenos amigos. Ésta no es la excepción. En todos los casos, se trata de oportunidades únicas y bien aprovechadas, pues tampoco es que Ágatha esté al teléfono todo el tiempo escuchando nuevas propuestas. “Soy muy inaccesible. Ni siquiera mis amigos me encuentran. Lo que pasa es que cuando estoy, estoy… A mí no me gusta que me den la lata por teléfono”, afirma.

Gracias a la buena fortuna y al trabajo de dos años, puedes recibir la primavera con esta nueva línea llena de color.

 

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