Adiós a la soledad

En los últimos años se ha investigado mucho sobre el gran impacto de la soledad, y en un estudio realizado por la Universidad de Chicago, el profesor John Cacioppo, coautor del libro “La soledad en la naturaleza humana y la necesidad de conectar con los demás”, explicaba que una de cada diez personas sufre de soledad.

La soledad tiene un gran impacto físico, que afecta tanto como la contaminación, la obesidad y el alcohol, incluso la soledad puede aumentar el riesgo de muerte hasta un 45%. Y no es solo el cuerpo el que sufre sino que también la mente es hasta un 64% más vulnerable de desarrollar demencia senil con este padecimiento.

Así, nos preguntamos ¿cómo puede nuestra vida social tener tanto impacto en nuestra salud?
La teoría más común es que los amigos nos animan a cuidarnos y a mejorar en muchos aspectos. Un buen amigo te hace ver cambios en ti que tal vez tú mismo no notas, una delgadez repentina, o una cierta palidez en tu rostro, si estás bebiendo en exceso, o tu apetito no es el mismo, cosas que uno mismo pasa por alto si alguien no te lo menciona.

soledad

Desde tiempos ancestrales el hombre ha estado en grupos, juntos se proveían de comida, lugares para vivir y protección. Esto nos demuestra que vivir en soledad no es lo más conveniente, necesitamos de otros a nuestro alrededor: familia, amigos, compañeros, personas con quien interactuar, con quien hablar.

La soledad nunca ha sido buena compañía, mientras más solo estas más vas encerrándote en ti mismo y así poco a poco restándote ALEGRÍA de vivir. Todos hemos conocido parejas felices que al morir uno de ellos el otro muere también al poco tiempo pues sólo se tenían el uno al otro y al faltar uno la vida dejo de entusiasmarles. Se fue su por qué y para qué.

Rodearse de personas positivas alimenta nuestro espíritu y nos hace caminar más confiados. En estudios recientes se ha encontrado que los amigos son una parte esencial para la longevidad, las personas que tienen lazos estrechos con familia, amigos o compañeros de trabajo, tienen un mayor porcentaje de vida que aquellos con pocas relaciones. Aun cuando en ocasiones todos requerimos un momento de soledad, las amistades son necesarias, no hay nada como una buena plática con un buen amigo.
Así como en una tarde lluviosa no hay nada como un buen libro y un buen tinto, compartir momentos con buenos amigos  es invaluable.

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