3 POSTURAS YOGUI POR SI LA PASAS TODO EL DÍA DE PIE

Yo sé que puedes ser de las que piensan que estirarte es la parte más aburrida de tu entrenamiento, o a lo mejor ni te imaginas qué es lo que puede ayudarte a liberar el estrés de tu día. Si eres de las mías y pasas más de ocho horas de pie, por tu estilo de trabajo, necesitas seguir leyendo.

Liberarte de esa presión física y mental es el mejor regalo que te puedes dar… Además, ¡es gratis! Nos ayudaremos quitándole molestias a la espalda baja, estirando la columna y relajando las piernas, que son las que hacen casi todo el trabajo del día.

  • Piernas sobre la pared: ¡Sí! Es la típica que te decía tu mamá o tu abuelita después de usar tacones. Con esto harás lo opuesto a lo que hiciste durante todo el día, te ayudará a relajar y además es una postura restaurativa. Puedes poner una cobija o toalla acolchonada debajo de tu cadera para que te de soporte; hacerlo sobre tu cama también es cómodo, te dará una sensación de calma y descanso.


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  • Postura Gato-Vaca: ¡Es mi favorita de favoritas! Me encanta iniciar mis prácticas así porque noto cómo mi columna se comienza a descomprimir por el movimiento de extensión y flexión de la columna. Y, ¿qué pasa con cuando lo hacemos? Se comienza a estirar la columna después de la compresión que sufre por estar de pie todo el día. Te pones en cuatro, y, muy importante, al inhalar llevas tu mirada al cielo, los hombros hacia atrás, extiendes la columna y levantas la cadera; al exhalar haces una tipo joroba exagerada, aprietas tu centro (abdomen), relajando el cuello como un “gato enojado”.

 

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  • Malasana o “Sumo”: Sé que es una de las posturas menos favoritas de mis alumnos… Nada más de verles las caras, ¡casi les leo el pensamiento! Es de las que más me gustan, no sólo porque el cuerpo se siente cómodo y es súper rico para la cadera, sino por todos sus beneficios: ayuda a flexibilizar la cadera, estirar las pantorrillas, mejorar la movilidad en los tobillos y alargar la columna. Eso sí, ¡es para nada sexy! Separa las piernas un poco más que tu cadera, con los dedos apuntando hacia afuera. Flexiona las piernas como un squat, hasta bajar la cadera lo más posible. Tus codos quedan por dentro de los muslos, empujándose entre sí (dos fuerzas opositorias). No olvides relajar tus hombros y estirar la espalda. Para algunas de nosotras no será cómodo bajar los talones, por eso puedes enrollar tu tapete o poner una cobija debajo de los talones; también sirve un block debajo de las pompis, para sentarte sobre él.

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¡Con eso nos liberamos de un día pesadísimo de shopping (bueno fuera) o de trabajo ajetreado! ¡Que lo disfrutes!

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